como puede combatir la educacion la corrupcion
¿Cómo puede combatir la educacion la crisis politica?
Stefano torres santos
stefanotorressantos@gmail.com
Stefano torres santos
stefanotorressantos@gmail.com
Introduccion
Durante los últimos meses hemos sido testigos de un
escenario de crisis política ocasionado por actos de corrupción de los más
altos funcionarios públicos del país.
Esto ha ahondado la consiguiente preocupación de la ciudadanía por
establecer maneras de prevenir y afrontar situaciones de corrupción. En ese
sentido, el Dr. Martín Valdiviezo, profesor de nuestra unidad y consultor en
temas de educación, ética e inclusión social, conversó con nosotros y precisó
algunos puntos importantes en relación al papel que estaría jugando la
educación. A continuación, compartimos la entrevista.
No los contempla. La corrupción ni siquiera es un tema que
se aborde frontalmente en las escuelas y, sin duda, lo que está sucediendo en
nuestras instituciones democráticas tiene un impacto muy grande en el sistema
educativo, así como el sistema educativo también tiene una influencia a mediano
y largo plazo sobre las instituciones democráticas. Evidentemente estamos en
una crisis política muy grave porque se han roto los lazos de confianza y el
sentido de autoridad que se requiere para que funcione una comunidad política.
Sin embargo, esta crisis puede ser también una oportunidad para pensar qué tipo
de educación estamos proponiendo como sociedad.
Modelo
En los últimos años se han impuesto nociones utilitaristas
de la educación, más tendientes hacia la
formación de productores y consumidores eficientes, de personas tendientes
hacia el éxito empresarial. Así, para este tipo de formación no se requiere
mayor reflexión sobre temas de justicia social, bien común y solidaridad
social, sino principalmente desarrollar una serie de habilidades y capacidades
para ser individualmente competitivo, un “triunfador” en términos de
rentabilidad. De hecho, muchos colegios ahora se promocionan de esa manera. He
visto afiches en las calles que dicen “Educamos para el éxito” y tener éxito en
un sistema con tantas desigualdades, que ya era un problema antes de que se
propusieran estos modelos educativos, supone también desligarse de las
preocupaciones éticas por el bien de nuestros semejantes.
Si realmente queremos que la educación responda a lo que son
nuestras necesidades como sociedad, necesitamos reforzar una educación en
ciudadanía y derechos humanos que nos permita reconocer nuestra propia dignidad
y la de los demás en su diversidad de géneros, colores de piel, culturas,
idiomas, clase social, religiones y orígenes, y que, además, confronte sin
temor a la corrupción.
La corrupción se alimenta de prácticas discriminatorias a
nivel económico, cultural, lingüístico y de género. De alguna manera, todas
estas prácticas de discriminación, enquistadas por la herencia colonial de
nuestra sociedad, facilitan la corrupción porque ya la discriminación hace que
disminuya nuestra capacidad de reconocer los iguales derechos de las otras
personas. Desde esta visión precaria de los derechos ciudadanos, es más fácil
atropellarlos a través de prácticas corruptas. Muchas veces, estos abusos
sistemáticos obligan a los buenos ciudadanos a buscar vías equivocadas para
obtener el reconocimiento de sus derechos a la salud, educación, justicia,
trabajo, etc. En ese sentido, la corrupción y la discriminación se alimentan
mutuamente. Así como afrontamos la corrupción, tenemos que afrontar la
discriminación social.
Uno las ve hasta en el tráfico. Los peatones tenemos derecho
sobre los autos u otros medios de transporte, pero cedemos ante la ley de la
fuerza porque sabemos que el otro nos puede atropellar. Lamentablemente, muchos
peruanos crecemos viendo que quien tiene la autoridad o la fuerza suele ejercer
la violencia para imponerse sobre los derechos de los otros. Se ha
internalizado esto en nuestras propias creencias sociales hasta el punto de que
hay una cultura cotidiana de la corrupción y del abuso. La forma como los
peatones son tratados por los conductores es un buen ejemplo de esto. Hasta nos
parece insensato que un peatón exija a los conductores que se respete su
derecho preferencial cuando desea usar el crucero peatonal.
En general son países donde la educación es mayoritariamente
pública. Normalmente vas a encontrar que los hijos de los empresarios y de los
obreros van a las mismas escuelas, y esto impone, de cierta manera, un
imperativo de calidad en la gestión de la educación pública. Para que esta sea
así, promueven vocaciones educativas dentro de los estudiantes más calificados.
En ese sentido, parte de este estimulo tiene que ver también con expectativas
salariales, laborales y todo un sistema que se centra en mejorar los servicios
educativos. Son países donde posiblemente su organización social sea una
especie de fusión de ciertos aspectos socialistas y capitalistas. Entonces,
mientras otros ámbitos de la vida social quedan sujetos a libre mercado, temas
de educación y salud se manejan de manera pública porque son derechos que se
consideran que no pueden estar condicionados a la capacidad adquisitiva de las
personas.
Así es, porque además están promoviendo una sociedad
integrada en sus diferentes aspectos. Creo que, por el contrario, en nuestro
país fomentamos una ideología neoliberal que elogia o promueve las
privatizaciones en las aspiraciones de las personas y todos los sentidos de la
vida. Exaltamos todo un sistema de creencias que coloca lo individual y lo
privado muy por encima de lo público y del bien común. Así, por ejemplo, lo
público está tan estigmatizado que se ha convertido en sinónimo de baja
calidad. Yo diría que hemos llegado a una especie de fundamentalismo neoliberal
que alimenta también el nivel de corrupción que existe en las autoridades del
país, pues la persona corrupta coloca sus intereses privados por encima del
bien de la ciudadanía. Todo eso es parte de una construcción social que me
parece que tenemos que deconstruir.
Quizá, entonces, un factor importante estaría también en la
formación de las nuevas generaciones y la posibilidad de creación de políticas
que contemplen esos aspectos. Sin embargo, viendo resultados como los de ICCS
2016, el interés de los escolares en la participación política es, más bien,
bajo. ¿Cómo podría revertirse esta situación?
Puede revertirse si los estudiantes son empoderados y las
escuelas les permiten realmente participar, tomar decisiones y contribuir al
desarrollo de las mismas. Yo he trabajado en un colegio supuestamente muy
democrático y cuando los estudiantes pidieron que se mejoren los servicios de
la cafetería mediante una protesta pacífica, el colegio los reprimió y los
amenazó con afectar sus notas. Entonces, muchas veces los colegios ofrecen una
educación supuestamente democrática de manera dictatorial, con lo cual
desalientan a los estudiantes a participar dentro de sus propios colegios. De
alguna manera, eso reduce las expectativas políticas que podrían tener a
futuro. Yo creo que aquí hay que cambiar una educación entendida como una
especie de control social por una que promueva el desarrollo de vocaciones y
capacidades, que considero sería una mejor contribución como escuela. Los
mecanismos de represión terminan frustrando los deseos de estar en la escuela y
haciéndola ver como un lugar opresivo donde lo que se está formando es gente
que obedezca. Ahora, los padres de familia también tienen responsabilidad
porque muchos creen que una escuela es buena si los alumnos van uniformados,
paporretean lo que los profesores dicen y obedecen. Somos una sociedad con
temor a la libertad y por eso estas prácticas persisten.
Ayuda
Aquí, como diría Paulo Freire, lo importante es el diálogo.
Ahora, ¿existe la práctica y la costumbre del diálogo en las casas? Justamente
las escuelas son dictatoriales porque muchas de las familias en el Perú siguen
teniendo prácticas dictatoriales como modo de crianza de sus hijos. Al hijo o
hija se le dan órdenes, a veces gritando y usando términos peyorativos, pero
con ellos no se conversa. Tiene que haber un diálogo que le permita al padre
entender cuáles son las experiencias que está viviendo su hijo o hija, y a
estos entender cuáles son las que está viviendo y vivió su padre cuando tenía
su edad. Así, a partir de esos diálogos ir orientando nuestras aspiraciones y
búsquedas en términos más humanos y de un mayor reconocimiento de nuestra
dignidad y la de otras personas. Lamentablemente no es lo que pasa y se ve
incluso en el tema vocacional donde muchos estudiantes sienten que deben seguir
los mandatos de sus familias antes que sus propios sueños.
Alerta
Esa sería una escuela con un enfoque más humanista. Sin
embargo, mientras tengamos escuelas con enfoques neoliberales esto no va a
funcionar porque parte del diálogo sería examinar si muchas de las exigencias
de esta educación para el éxito tienen un sentido ético o no. Esto supondría un
cambio en la visión misma de la educación y el sistema.
Necesidad
Definitivamente. Es más, el cambio sería también en el
entrenamiento de los profesores ya que muchas veces reproducen en las aulas
estas formas de dominación social y ejercen su poder dentro de las aulas de una
manera vertical. Ese mismo poder se podría utilizar de una manera democrática
permitiendo que todos desarrollen su voz y puedan aprender de los demás,
incluido el propio profesor, pero eso corresponde más bien a un enfoque
pedagógico crítico, no a un modelo de educación neoliberal. Estos cambios no se
están dando en los colegios actualmente, incluso no se dan en las mismas
universidades. Creo que estamos todavía demasiado obnubilados por estos
imperativos del éxito económico que perdemos de vista el sentido de las cosas e
invertimos su valor.
Mensaje
Creo que lo principal es desarrollar una relación humana con
nuestros hijos y eso supone que como padres estemos dispuestos a transformarnos
y a respetar los proyectos de vida de nuestras hijas e hijos. Por otro lado, sé
que muchos padres tienen que afrontar enormes desafíos para poder proteger a
sus familias, pero creo que, en medio de las circunstancias actuales, a lo que
no podemos renunciar es a nuestra dignidad. Esta es la mayor herencia y
enseñanza que puede dar un padre a su hijo o hija. Esto sin duda será la mayor
inspiración de su vida. Sin embargo, un hijo o hija que ve que sus progenitores
transan con la corrupción y venden su dignidad, aunque sea para pagarle la
educación, van a crecer con un sentido moral dudoso y una autoestima
disminuida.
Bibliografia
ok esta bn
ResponderBorrarYAYA
ResponderBorrarGenial
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